Somos una pareja de joyeros-artistas que hemos desarrollado una serie de métodos innovadores en relación a los aprendizajes de la joyería, tanto en el aspecto de joyería académica, como en el trabajo de Joyería Contemporánea, joyería de autor y todas sus derivaciones. El eje central es la creatividad, la expresión objetual, la joyería no solo como un oficio, sino como una forma de lenguaje y comunicación desde la subjetividad.

Estos métodos mencionados, no solo se trabajan desde las clases, sino que también, mediante el avance y concreción de proyectos, que incluyen muestras, seminarios, publicaciones y desarrollo de pensamiento crítico en general.  Nuestro manifiesto puede entregar más luces sobre nuestra posición con respecto al escenario actual de la Joyería Contemporánea. Lo presentamos a continuación.


Caco Honorato, Artista, Co-curador y Joyero Contemporáneo.
Mariela Vicencio, Artista, Co-curadora y Joyera Contemporánea.
ESTUDIO  HONORATO  VICENCIO.




MANIFIESTO ESTUDIO HONORATO VICENCIO


EL FIN DE LA JOYERÍA...

EL DÍA EN EL QUE MURIÓ EL ADORNO

Como representantes de la escena de la Joyería Contemporánea Chilena, desde nuestro lugar en el mundo -en el cual defendemos la idea de que la Joyería Contemporánea es un Arte y un medio de expresión- es que no podemos quedarnos en silencio en un día como hoy. Al igual que esta explosión de disconformidad que detonó desde numerosas aristas, hoy nosotros queremos manifestarnos, poner en circulación una serie de ideas que se traducen finalmente, en algo que veníamos esperando, buscando, provocando más bien... el fin de la joyería como adorno.

Queremos declarar nuestra independencia de la forma, de los medios tradicionales, de la belleza clásica. Lo que nos mueve, lo que realmente nos da sentido, es la expresión de esta alma que hoy sufre. Es un sufrimiento que viene de la indignación. Indignación por la normalización con la que se asumió -tan fácilmente y con escasos reparos- la pérdida de la dignidad humana.

La cultura -como una voz desde lo sensible- tiene que hacerse cargo. Este esfuerzo de romper el círculo de la joyería como un objeto emplazado en el mercado, como producto, ha sido muy pobre. 

Los joyeros se conformaron con ser fabricantes de un pobre adorno, con poseer la Marca Chile, con hacer sus carreras y recibir las palmaditas en la espalda de Prochile, Artesanías de Chile, el Consejo de la Cultura y cualquier instancia para tener financiamiento; para finalmente, hacer una obra que no molesta a nadie, que no pone el énfasis en nada que nos haga reflexionar sobre el estado de nuestra alma.

Hace muy poco, Carlos Altamirano en su exposición "O Si No", nos vuelve a preguntar: "'Existe un arte chileno?" En un día como hoy pareciera que no, da la impresión que nadie quiere hacerse cargo de la bomba que significa hablar de esta era post dictadura, donde la nueva mayoría ex concertación, vendió el alma a los mismos que saquearon Chile para la dictadura. Hay un crimen del que la cultura tiene que hacerse cargo y que tiene que ver con la forma que posee el alma chilena. Queremos la reposición de Arte y Política -no desde la instrumentalización- si no, desde su función social, desde la vocación de memoria y subjetividad.

El fin de esta eterna transición, en la cual aprendimos a escondernos y a callar -incluso más que en dictadura- ha llegado a su término, al igual que todas las concepciones sobre: lo que es la joyería. El adorno es la mejor representación de un sistema de poder donde la subjetividad no tiene lugar y donde reina el imperio de la ideología del poder del rey, el dueño del fundo, el dictador de turno.

Hoy más que nunca, los artistas que trabajamos desde la Joyería Contemporánea y Arte en general, debemos hacer un nuevo compromiso; ya no con nuestras carreras, ni con la complacencia a los gobiernos de turno, ni autoridades culturales. El compromiso es con la propia obra, la obra como algo vivo, arraigado al lugar desde el cual hacemos, hablamos, existimos.

El arte debe tener una función social. Es necesario eliminar la frontera, para que por fin aparezca esa voz, esa sensibilidad que proviene desde este lugar del mundo.

Ser latinoamericano, ser chileno, es algo difícil. Requiere de saber "ir al infierno con los ojos abiertos" como dijo Roberto Bolaño. Estas palabras, pretenden romper la hipocresía y el silencio del que hemos sido cómplices tantos años. La verdad duele, pero libera. Y la lucha será por un arte verdadero, que es lo único que importa; lo demás es un adorno inútil, material y escenografía del teatro de las apariencias. Basura post Bienal de Arte, de ese Arte-Espectáculo en el que se ha transformado el Arte. La belleza es el brillo de lo verdadero... y es con ese ideal con lo que hoy nos comprometemos.


Caco Honorato y Mariela Vicencio.

Manifiesto Estudio Honorato Vicencio - Santiago, 19 de Octubre 2019.

Imagen de portada del libro: "De perlas y cicatrices", Pedro Lemebel.